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Abogado Molinero consigue de la AN que a un cliente se le concedan los mismos derechos que se pueden ver en las películas americanas

El común de los mortales en España cree que lo que se ve en las películas y series de televisión americanas es lo mismo que está pasando en España. En uno de ellos, que está muy de actualidad, “Mejor llámame Saúl”, de Netflix, se le puede ver varias veces como el protagonista, el abogado. saul gutmanse reúne con su cliente, que está encarcelado en Albuquerque, Nuevo México, en una pequeña sala de un centro penitenciario con una mesa y dos sillas para discutir su defensa.

En total privacidad.

Eso no pasa en España. OK sí. Así sucedió con los imputados en el proceso del “procés”.

El resto de los mortales, abogados y presos cautelares o no preventivos, tienen que verse a través de cabinas de cristal mal insonorizadas; gritar a veces.

Por lo tanto, lo obtenido por el abogado Marcos Miller de la Sala Tercera de Instrucción de la Audiencia Nacional, es de interés periodístico.

Es un hito.

Por dicho tribunal formado por los magistrados alfonso guevara –Presidente de esta Sección y de la Sala de Primera Instancia, en ejercicio–, Carolina Rius Alarco y ana María Rubio EncinasEn apelación, lo autorizaron a hacer las reuniones con su cliente como en “Mejor llámame Saúl”.

Como suelen hacer en todas esas prisiones.

«Se autoriza que las conversaciones entre el imputado XXXXX y su abogado, el señor Marcos Molinero Burgos, se realicen sin barreras físicas que impidan la comunicación de los interlocutores.al facilitar el intercambio y consulta de documentos y la consulta de documentos digitalizados con la ayuda de un intérprete para el idioma holandés”, dado que el imputado es de nacionalidad holandesa, se lee en el auto firmado por el tribunal.

Pero ese no es el final del asunto.

Escena de la serie de Netflix ‘Mejor llámame Saul’ en la que el abogado Saul Goodman (derecha) entrevista a su cliente en prisión a solas en una habitación, algo habitual en EEUU pero no en España. Lo logró para su cliente Marcos Molinero, una excepción que debería ser la regla. Foto: Netflix.

EL DETENIDO PUEDE TENER UNA COMPUTADORA Y EL ABOGADO PUEDE ENTRAR A LA PRISIÓN CON SU

El tribunal también autoriza al abogado Molinero a acudir a estas reuniones con su ordenador portátil o tableta para facilitar el intercambio, la consulta y el acceso a los documentos digitalizados. Lo cual suele estar prohibido.

Y el interno tiene derecho a disponer, para su defensa, de un ordenador portátil sin internet, que podrá contener una copia digitalizada de las actuaciones, traducida al neerlandés, “ya ​​sea en su disco duro o mediante un sistema de almacenamiento externo, siempre que se cumplan las normas de seguridad del establecimiento penitenciario no se cumplen ser violado”, dijo la orden de ese tribunal.

Esto se dice en estricto cumplimiento del artículo 24 de la Constitución, que garantiza el derecho de defensa para todos.

Que hoy es una excepción.

A esto se suma la paradoja de que en un sistema judicial español, en plena fase de transformación hacia la plena digitalización, en el que se da todo a las partes en DVD, CD o mediante descargas de la nube, donde desaparece el papel, los internos de la prisión , por otro lado, no se les permite tener una computadora en la celda para estudiar sus casos.

Una completa contradicción.

No es la primera vez que Molinero ejerce este derecho en nombre de sus clientes.

El pasado mes de septiembre hizo historia al obtener autorización de la Sala de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Madrid, también en apelación, para facilitar a otro cliente en prisión un ordenador portátil para que estudiara su caso, que quedó grabado en un DVD. incluido.

Las palabras de Molinero son las mismas de entonces: “Hoy todos los procesos son en formato digital. La administración de justicia y las prisiones están obligadas a poner estos fondos a disposición de los reclusos. Lo que es inaceptable es que en cárceles de 200 personas haya una computadora que solo se pueda consultar en la biblioteca de 9 a 12 horas”, señala.

Según Molinero, se logró un “derecho del imputado. Derecho a saber de qué se le acusa ya estudiar su sumario para una mejor defensa».

En su opinión: “Ya estamos en un mundo digital. Las prisiones deberán actualizarse según lo dispuesto en la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid. Debe modernizarse poniendo a disposición de los reclusos que lo soliciten computadoras portátiles. De lo contrario, continúa vulnerando su derecho de defensa. Y tendrán problemas.

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