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Cierre del mayor comedor social de Málaga: “No es sostenible”

“Creo que vamos a tener que cerrar”, dice Emilio González, presidente del comedor social “Yo soy tú” de Málaga, “esto no es sostenible”. Y estas dos frases hacen temblar a las 1.800 personas a las que esta asociación alimenta cada día… Pero este teniente retirado de la Bundeswehr no ve otra salida a un proyecto que se le salió de la cabeza hace 6 años.

Comenzaron el 19 de julio de 2016. Su idea era ayudar a todas las personas sin hogar que vivían en las calles de Málaga, pero pronto se dio cuenta de que también había hambre en las casas. “Había muchas familias que lo necesitaban, y son a ellas a las que estamos ayudando principalmente ahora”, dice Emilio. Tu proyecto no es un comedor como es, Es una máquina expendedora donde cada familia recoge su menú todos los días.

“Hay gente que ha venido todos los días desde que abrimos”, explica el presidente de la asociación. Este comedor está abierto los 365 días del año, lo que significa que elaboran 657.000 menús al año Ayuda a más de 500 familias malagueñas incluyendo 524 menores. No es lo único. La asociación cuenta con un “armario solidario” con donaciones de ropa y un servicio de entrega de desayunos escolares.

El 90% de los alimentos proviene de Bancosol, el Banco de Alimentos de la Costa del Sol. El club paga el resto. “Agua, luz, butano…” La lista de Emilio es larga y se sale de su presupuesto. Por eso piden a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento de Málaga que les ayuden a cubrir los gastos.

cierre por navidad

“Cada vez viene más gente”, nos cuenta Emilio, que espera llegar a los 2.000 menús diarios en diciembre. Esta es la fecha límite. “No quiero concluir dejando a toda esta gente sin comida para Navidad”, lamenta el presidente de la asociación. Sin embargo, no cree que su comedor sobreviva al 2022 a menos que reciban ayuda urgente.

Extrañamente hace solo un año El Ayuntamiento de Málaga les ayudó a comprar el local donde se ubican con una subvención de 60.000 euros. “Los dueños querían venderlo”, dice Emilio, asegurando que el centro permanece abierto y en manos del club. Pero ahora que son dueños, tienen que cerrar.

“Me sentiría fatal si tuviéramos que cerrar”, lamenta Emilio. Pero la situación se ha vuelto insostenible. Por debajo Donaciones, préstamos y dinero de bolsillo tuvo que usar, la ayuda le está costando más de lo que puede pagar y ahora es él quien necesita ayuda.

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