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España empieza a enviar gas a Marruecos a través del gasoducto que cortó Argelia | Negocio

Marruecos ya ha comenzado a importar gas de España a través del gasoducto Magreb-Europa, que está cerrado desde el 1 de noviembre por iniciativa del Gobierno argelino como represalia por las “tácticas hostiles” de Rabat. El gas es comprado por Marruecos en forma licuada a un proveedor extranjero y transportado por barco a una instalación española donde se regasifica para ser enviado por gasoducto al país magrebí.

Un proceso de certificación garantiza que este gas no es de origen argelino, ya que Argelia ha advertido a España que el envío de parte del gas que vende a Marruecos podría incumplir el contrato de suministro. La interconexión funciona según las normas técnicas de la UE, al igual que las interconexiones con Portugal y Francia.

El envío de gas a Marruecos, que comenzó este martes, se enmarca en los acuerdos anunciados en marzo para normalizar las relaciones entre Rabat y Madrid. En un nuevo gesto de acercamiento, la ministra marroquí para la Transición Ecológica, Leila Benali, anunció en febrero que su país está intentando importar gas natural licuado (GNL) para que pueda pasar por el gasoducto, ya en estado gaseoso, que une a ambos países.

La ministra ha explicado que Marruecos ha pedido ayuda a España para garantizar su “seguridad energética” y que España ha respondido positivamente a la petición. “Marruecos podrá comprar gas natural licuado en los mercados internacionales, descargarlo en una planta de regasificación en España y transportarlo a su territorio a través del gasoducto del Magreb”, explicó Benali.

Para asegurarse de que el gas no procede de Argelia, Enagás, como gestor técnico del sistema gasista, verifica el origen del metanero con gas comprado a Marruecos y, tras la descarga, emite un certificado con los datos correspondientes (referencia del buque , origen, comercializador, cantidad vertida, etc. El gas se integra en el sistema gasista y diariamente se certifica la presencia de hidrocarburos suficientes en el sistema para cumplir con las nominaciones realizadas en Tarifa, origen del gasoducto del Magreb y para evitar que el gas siendo exportado para este propósito y no será descargado.

El transporte del gas a través del gasoducto no presenta dificultades técnicas y el gasoducto se encuentra en perfecto estado de conservación, aunque lleva tres meses sin utilizarse. Para Marruecos, sin embargo, esto tiene un coste adicional: importar GLP es mucho más caro que transportarlo por gasoducto, como solía ser hasta que Argelia cerró el grifo.

Frente a las seis plantas de regasificación operativas en España —y otra en Gijón que hiberna—, Marruecos no tiene ninguna. Desde que Argelia retiró de Marruecos en noviembre el gas que recibía a través del gasoducto Magreb-Europa, Rabat se ha propuesto construir una planta portátil de regasificación en el puerto de Mohamedía, cerca de Casablanca. Pero mientras llega a su destino, tiene que entregar la energía que ya no le llega desde Argelia. Y España es una de las pocas alternativas disponibles.

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