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“La cabeza me iba a explotar al ver que la primera prueba era un silla eléctrica”

El revolucionario y refrescante reality Insiders, de Netflix, parte de una premisa muy concreta: a los concursantes se les hace creer que están en una fase de casting y no en el concurso propiamente dicho. Así, se graban sus reacciones, conversaciones e interacciones cuando creen estar fuera de cámara, mientras hacen pruebas de casting con mucha carga psicológica. 

La ganadora de la segunda edición y de los 100.000 euros del premio fue Raquel Arias, una joven modelo y presentadora que destacó por su sinceridad y naturalidad. 

Raquel ha trabajado como reportera y co-presentadora junto a Alicia Senovilla en el programa de internet La gaveta de mil cosas. Actriz y creadora de contenido en las redes sociales, hasta en dos ocasiones ha sido segunda finalista en el certamen Miss Universe Spain como representante de Madrid.

¿Por qué decidió presentarse a ‘Insiders’?Soy muy fan de los formatos de los realities. Los comento, me enfado, me dan mini infartos en las expulsiones e intento adivinar qué va a pasar entre los concursantes.
Soy una persona muy extrovertida y como me definen en Insiders: sin pelos en la lengua, por lo que en mi cabeza siempre rondaba la idea de presentarme a un reality pero que fuera algo diferente y de superación personal.
Siempre me decía que pegaba para un reality y hace años me presente a Pekin Express, pero me quedé en reserva, y mi mente ya estaba perdida en alguna parte del mundo sin entender ni papa de lo que me decían.
Hubiera sido divertido y seguro que sorprendería ya que la gente piensa que sería una rival que no se tiraría al barro y lo que no sabrían lo competitiva que soy conmigo misma para superarme, y eso fue una de las cosas que sorprendió en Insiders.
Pero lo bueno siempre se hace esperar o eso dicen……por eso cuando vi el vídeo del casting (en Instagram) “la realidad está a punto de superar a la ficción” un reality de Netflix, no dude en ponerme a grabar mi vídeo de presentación y enviarlo.
Fue todo a la primera, lo que me saliera, lo envíe y tuve la sensación que eso iba a ir para adelante. Un casting interminable, vídeo de presentación, entrevista por skype, cuestionarios, casting presencial, pruebas médicas, pruebas psicológicas, otro casting presencial… Raquel Arias entró a Insiders.

Una vez que ‘entró’, ¿se parecía a lo que pensó que sería cuando se animó a presentarse?Para nada, desde el vídeo del casting ya estaban jugando con nuestra mente porque cada día me imaginaba un tipo de programa diferente, y nada fue lo que era en realidad.
Nunca imaginaría que el reality iban a ser pruebas que te pongan al límite y que habíamos estado grabados desde el principio.
La cabeza me iba a explotar cuando entramos y vi que la primera prueba era un silla eléctrica.
Pensé: “Dónde me he metido? Si esto es una fase de casting, ¿qué te depara el reality?, tienes que aguantar como sea para comprobarlo”.
Es una santa locura Insiders, lo que me faltó es que la gente nos viera 24 horas para que entendieran muchas cosas porque es verdad que en siete capítulos se resume todo demasiado y falta mucha información y conversaciones entre nosotros.

Hay quién aún no se cree que ustedes no supieran que estaban siendo grabados…Es la pregunta más repetida entre mis amistades, familiares, redes sociales y aun así hay gente que no se lo cree. 
En esa casa entraba todo el mundo: uno de producción, personal de limpieza, ahora os arreglamos una puerta, ahora vamos a cambiar unas maderas… Solo teníamos micrófonos cuando hacías pruebas en el exterior y al entrar nos lo quitaban.
Mi respuesta siempre es la misma: ¿de verdad pensarías que si sé que me estaban grabando estaría todo el día en pijama y encima de plátanos?
Porque claro, yo durante el día me ponía mis modelitos (que llevaba una maleta como para cuatro meses porque no sabíamos cuanto tiempo íbamos a esta ahí), pero antes de dormir salíamos a charlar un rato con tu persona de confianza de la casa y siempre te pillaban en pijama, sin maquillar y con los pelos como una loca. Ahí era donde se soltaba el salseo de cada día. Las diferencias entre un grupo y otro, las miradas o sospechas de tus compañeros, lo que uno te cuenta y el otra ha escuchado….
Nos cazaron a todos pero bien, a unos más que a otros claro, y ahí se descubrieron las máscaras. ¡El juego empieza ahí!

¿Le gustó o disgustó descubrir que ya estaban concursando y no en un casting? ¿Por qué?Mi cara es un meme en todo el concurso, soy la chica de las mil y una caras y en ese momento me hizo todo cortocircuito, era demasiada información en muy poco tiempo.
Pero a mí personalmente me encantó, estaba muy tranquila de lo que había hablado y hecho las semanas anteriores porque a diferencia de algunos compañeros me gusta decir las cosas a la cara y “sin pelos en la lengua”.
Me alegré que salieran las máscaras de la gente y demostrar que los buenos no son tan buenos ni los malos no son tan malos. Mi giro en el reality empezó ahí, cuando la gente se da cuenta de quién soy realmente y no lo que pensaban que era por una simple “imagen”.

Hubo pruebas psicológicamente muy duras, ¿no?Buff, nunca pensé hacer este tipo de pruebas en mi vida. ¿Estar durante media hora en una morgue rodeada de bichos? ¿Pulsar un botón donde das descargas eléctricas en un silla a una de tus compañeras? Hicimos otras pruebas que no salieron, como montar trampas de ratas a la vez que tu rival para ver quién montaba más trampas combinado con correr en una rueda gigante como una rata. 
Si… todo muy loco, pero ¿qué es Insiders? Todo tiene un sentido: ponerte al límite para trastocar algunos de nuestros parámetros de personalidad que tenemos todos los seres humanos. 
Hay gente que le afectó a mal y otras a bien, por mi parte me hizo darme cuenta que puedo superar muchos miedos y saber lo que valgo a pesar de estar con un rival muy fuerte en la casa.
Tu mente ahí es como un locomotora y yo quería entenderlo todo: qué estaban valorando, qué buscaban de nosotros, como hacer la prueba para tener todos los parámetros en verde… cada noche era un dolor de cabeza nuevo.

Raquel Arias, en 'Insiders'.
Raquel Arias, en ‘Insiders’.
NETFLIX

¿Hay algo que habría preferido que no se emitiera?Por mi parte al revés, hay muchas cosas que me hubiera gustado que se emitieran, porque yo ponía caras para todo y muchas de esas caras venían como una contestación sobre el tema de lo que se hablaba. Y da a entender como que Raquel no habla, pero llegué a la conclusión que a lo mejor no interesaba.
¿Por qué a Raquel la critican tanto y luego es la más votada? Simplemente por decir las cosas a la cara. Cuando me pusieron en el cine el vídeo en el que me estaban criticando porque me juntaba con los chicos, que si me gustaba gustar, que si Raquel es una flipada porque se arregla y se maquilla en la casa, que si tengo pinta de ser mala, soy tonta, soy rubia etc…
Es cuando viene el perdón y da la casualidad que la mayoría de esas palabras viene por parte de mujeres. Pues que quede claro que mi contestación fue: “Se nos llena la boca con la palabra feminismo y hasta que las mujeres no nos apoyemos entre nosotras y dejemos las envidias a un lado, no vamos a conseguir nada porque nos destruimos nosotras mismas”.
Con esto no quiero decir que no lo sea, lucho cada día por hacerme respetar como mujer y obtener el mismo puesto trabajo que tendría un hombre con la misma formación, pero hay una letra pequeña en este término para que funcione y es el apoyarnos entre nosotras y alegrarnos de los éxitos de nuestras compañeras. Me siento orgullosa de ganar sin tener que criticar a nadie y sin quitarle el brillo a nadie para conseguir en este caso el gran premio.

¿Cómo llevó guardar el secreto de su participación y de que era la ganadora tanto tiempo?Esta parte fue la más graciosa, porque nadie, absolutamente nadie, pensaba que yo ganaba Insiders. Seguí trabajando y haciendo mi vida normal, solo aproveché para poder seguir pagando la formación en interpretación y en comunicación que tuve que dejar anteriormente por temas económicos.
Y estaba deseando que saliera para poder quedar con los amigos y ver sus caras, porque al desaparecer tanto tiempo y sin teléfono, mis amistades decían que había entrado en algún reality y cada vez que salía uno nuevo me buscaban por si estaba ahí. No se me dio nada mal sacar mis dotes como actriz (risas). 

¿Estaba de acuerdo con las valoraciones que le hacía el algoritmo?Son unos grandes profesionales y ellos te observan 24 horas, sabían perfectamente que parámetros tocar cada día para que cuando fueras con la psicóloga y te comentara las subidas y las bajabas de los “quesitos” de los parámetros, te cuadraba si había tenido alguno roce con algún compañero o si no estabas contenta con la prueba que habías hecho el día anterior.
Yo me lo creía todo todo, que hasta me iba directa al gimnasio a entrenar los parámetros, si es que soy muy rubia para muchas cosas, pero espabilada (risas).

¿Por qué cree que ganó?Cuando entré en el reality y vi a todos mis compañeros, sus personalidades y como actuaban unos y otros, llegué a pensar que ni de coña me llevaría el premio y empecé a vivir la experiencia sin obsesionarme con los 100.000 euros.
Considero que mi naturalidad y mi transparencia me hicieron ganar. Me mostré como era, daba momentos muy buenos con mi risa escandalosa y la gente me empezó a conocer cómo era, una tía sencilla y fuerte mentalmente.

En las pruebas iba bastante bien y empezaron a verme como un rival para algunos, pero el secreto creo que ha estado en ser uno mismo, no crear un personaje, porque eso al final cae. Saber escuchar es también una cosa importante, cosa que a mí me encanta, porque analizas mucho a las personas sin que ellos lo sepan.
Al final me acababa enterando de todo lo que pasaba en la casa. Un sabio dijo: “El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla”.

Usted ha trabajado en el mundo de la moda, la belleza, las Miss… tuvo que superar prejuicios por eso, ¿es así?Llevo más de diez años trabajando en el mundo de la moda y estuve en los certámenes de belleza durante muchos años… allí te meten mucha presión y te hacen crearte inseguridades.
Tuve una época en que me obsesioné por el cuerpo porque me dejaban caer que tenía que perder peso y perdí hasta 13 kilos.

Hay que tener la mente muy fría para que no te comas a tí misma, hice ese esfuerzo por una meta en un certamen de belleza y puse punto y final a esa etapa de mi vida.
Empecé a ser yo de nuevo, mi cuerpo volvió a su normalidad y dejé a un lado lo que la sociedad te incita a ser, perdiendo el encanto de la naturalidad de cada uno.
Es algo que intento llevar a contracorriente para no obsesionarme con lo que la sociedad te exige, pero a veces ser diferente te hace perder muchas oportunidades.
Teniendo una talla 38 sigues siendo gorda para muchas marcas / agencias y el ser “conocido” esta por encima de tener experiencia. Ahora vale más tener seguidores en las redes sociales que tener una buena formación en el sector. Ya no ves modelos en los carteles, ahora solo ves a famosos.

Siempre pienso que todavía sigue quedando gente que deja a un lado eso y que buscan tu trayectoria, por suerte sigo trabajando y espero que siga siendo así. El secreto es la constancia.

¿Le pasa también en su vida personal, en el día a día?Han sido muchos años de reflexiones sobre qué quieres en la vida y saber gestionar el perder. Llegué a la conclusión que todo llega para quien sabe esperar y que la felicidad de uno mismo está por encima de cualquier cosa.
Este sector me ha hecho ser más fuerte y más segura conmigo misma.
Cuando recibes tantas críticas diarias, gracias a los queridos ‘haters’, al principio le das muchas vueltas, pero luego llega un punto que te da igual todo y solo te fijas en tí y en tus objetivos y te repites varias veces lo que vales. He conseguido muchas cosas en mi día a día de las que me siento muy orgullosa.

¿Cómo desmiente esa percepción de la gente?No intento engañar a nadie sobre cómo soy, simplemente conozco a las personas y me conocen a mí. A las personas que se dedican a criticar desde una pantalla te las tienes que tomar a risa y escuchar a las personas que tienes a tu alrededor y que se preocupan por ti.
Por eso en Insiders me siento orgullosa que la gente que me conoce me diga: Raquel te veo en el programa y es como si estuviera contigo al lado, eres tú.

¿Se preocupa mucho por su imagen más allá de lo laboral?Puede parecer que sí, me encanta la fotografía, y dedicándome a la moda y participando en certámenes de belleza… Pero me gusta salir de casa y verme natural, un poco de máscara de pestañas, marcar el pómulo y eso sí, los labios en tono natural, pero siempre pintados.
En el tema de la ropa sí soy un poco más pesada, soy una pecadora de las compras y de combinar diferentes outfit, me puedo cambiar hasta tres o cuatro veces de ropa a lo largo del día.
Siempre cómoda: unas deportivas o unas botas me dan la vida, los tacones que se queden para el trabajo o algún evento especial.

¿Es muy esclavo?Es más esclavo lo que la sociedad te incita a ser, a estar perfecta, sin ninguna arruga, ir a la última y ser la más divina del lugar.
Por lo que intento que mi única esclavitud sea ser constante en mi rutina facial para cuidar mi piel, seguir con mi deporte semanal para cuidar mi cuerpo y mi mente y comer lo que me apetezca, siempre con moderación, está claro, pero la palabra dieta no entra en mi vida nunca más.

¿Qué va a hacer con los 100.000 euros del premio?Madre mía, todavía no soy consciente de haber ganado eso (risas). En el programa comenté con uno de mis compañeros para qué usaría el premio, pero no hay manera. Quise darle a mis padres el premio para que se paguen lo que les quede de hipoteca y disfruten de la vida, que ya bastante me han dado.
Yo voy a seguir trabajando y a seguir luchando por mi metas y mis padres que llevan toda su vida trabajando por nosotras para que tengamos mi hermana y yo una buena formación, así que me gustaría que tuvieran un dolor de cabeza menos y se quitaran ese peso de encima. Pero me dijeron que no, pero por aquí se lo vuelvo a dejar…
Confieso que no he tenido ningún capricho, he querido invertir en mí y realicé unos cursos que tenía ganas de hacer sobre comunicación e interpretación y por decir algo, tengo en mente cambiar de coche después de nueve años con el mismo, algo útil para seguir peleándome con el aparcamiento en Madrid (risas).
¿Será que todavía no soy consciente que he ganado 100.000 euros? o ¿disfruto tanto de las pequeñas cosas que no hay nada que se pueda comprar con 100.000 euros?

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