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LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA

No hay nada de malo en ser inocente.

El Día de los Santos Inocentes, donde los bromistas aprovechan para darse rienda suelta a sus ansias de bromas, algunas de las cuales son de mal gusto, y francamente, tal como están las cosas, creo que las bromas serán menos creíbles que las reales porque al ahora pocas cosas nos sorprenden.

Hablando de inocencia, por alguna razón que no entiendo muy bien, pensamos en esta persona inocente como alguien que es un poco tonto, que es fácilmente “tonto” porque puede ser engañado con muy poco esfuerzo. ¿Es esto un defecto? En el diccionario, entre otras cosas, encontramos este significado: Inocente es el que no tiene malicia, y eso lo vemos como una cualidad inaceptable en nuestros días. ¿Es realmente tan malo ser inocente?

La palabra “inocente” proviene del latín inocente, que se compone de in-, que significa negación, y nocere, que significa daño, que es perjudicial. El inocente es entonces “el que no hace daño”.

Y eso es exactamente por lo que debemos esforzarnos: no hacer daño. Porque hay muchas formas de hacernos daño: a través de críticas absurdas, discusiones sin fundamento, incumpliendo con nuestras responsabilidades… ¡ay, nunca enumeraría cómo nos hacemos daño entre nosotros!

Yo creo que tenemos que ser inocentes, pero no negar nuestros errores – porque todos cometemos errores – sino enfocarnos en cambiar las malas actitudes por otras que sean buenas para nosotros, que nos ayuden a todos, y tal vez que pensar inocentemente sirva como el base para construir una vida mejor para las personas.

“Es muy inocente pensar así porque nunca falta alguien que busque la manera de arruinarte la vida…” y ante esa discusión, le digo: “¡Estoy de acuerdo!” Y eso es exactamente lo que recomiendo ser inocente. No se trata de negar el mal -que ya sabemos que existe en muchas personas- y convertirse en blanco fácil, sino de contrarrestar ese mal con la inocencia de quien cree que las buenas obras marcan la diferencia. Necesitamos esa esperanza inocente, y la necesitamos desesperadamente.

Aceptemos que a todos nos gustaría volver a esa inocencia que teníamos cuando éramos niños… ¿Y por qué no podemos volver a eso? Yo creo que sí, porque nacemos con esa inocencia por naturaleza y con un poco de reflexión y conciencia podemos reconectarnos con ella, aunque sea un poco.

Nada malo nos pasaría.

Soy Don Juan Recaredo… comparte conmigo tus dudas y comentarios.

[email protected] Twitter: @donjuanrecaredo

PREGUNTA Julián Maldonado: ¿Se debe escribir “inofensivo” así o con doble Jan: “inofensivo”?

RESPUESTA: Las dos formas, inocua e inocua, son correctas y aceptadas por la Real Academia Española. Lo inofensivo es lo que no hace daño.

LAS PALABRAS SABEN: El 1 de abril me pesé y la báscula me dice que he ganado 20 libras. ¡Maldito Libra! Casi caigo en tu broma.

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