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Lección de política en “Los dos papas”

En 2019, Netflix subió una película a su plataforma de streaming en la que destapa la relación entre el Papa Joseph Ratzinger y el Papa Jorge Mario Bergoglio, dos de los líderes más poderosos tras los muros del Vaticano, donde discuten sobre su propio pasado y las demandas de el dirigirse al mundo moderno para emprender un nuevo camino para la Iglesia Católica.

Después de medio siglo, un acontecimiento tan importante como el de 2013, cuando se produjo la renuncia del Papa Benedicto XVI. Fue el primer Papa en renunciar en 598 años después de Gregorio XII. 1415 fue el último en dimitir.

La propuesta narrativa de esta película Los dos papas deja tras de sí muchas lecciones políticas para quienes ejercen esta profesión, la lucha de ideologías entre el conservadurismo y las prácticas habituales frente a una reforma del poder canónico, la adopción de nuevas formas de mirar el mundo y una nueva La Iglesia Católica Die es el punto focal de este guión, que se afirma en su presentación como un caso basado en hechos reales.

Esta catarsis, a la que sin duda recurrió Joseph Ratzinger para tomar esta decisión, antepuso el futuro del Vaticano y de toda la Iglesia católica a su misión personal, a la que incluso llamó decisión de Cristo por sí mismo.

Primera hora. En sus mejores momentos de poder absoluto, ¿puede un político renunciar al poder simplemente porque no sabe que es apto para el bien común?

Por ejemplo en un referéndum.
¿Por qué aferrarse a una candidatura cuando se sabe per se que hay otra persona que goza de carisma y apoyo político? ¿Tiene un político la capacidad de aceptarse a sí mismo como dañino o no tan preferible y alejarse?

Este fue, según esta intrigante película, el eje principal de la decisión de Ratzinger de aceptar que había otra persona más idónea para el cargo que él, aunque ostentase el poder absoluto. Y dicho de otro modo, pero en la misma semántica, los políticos mayores que ya no entienden un mundo lleno de cambios tienen ese poder de decisión trascendental de decir: “¿Ahora puedo llegar tan lejos, soy de otra época? ¿Por qué siquiera aferrarse a seguir siendo candidatos que ni siquiera saben lo que es Facebook?

Segunda lección. “Una iglesia que se casa con el espíritu de una época quedará viuda en la siguiente”, dice Ratzinger Jorge Mario Bergoglio en una reunión antes de su abdicación, haciéndonos preguntar en este hilo de pensamiento: “Un partido político que se casa con una política , quedará viudo en las próximas elecciones”.
Y sí, efectivamente, las viejas prácticas que forjaron un partido de una época obviamente no funcionan en las nuevas generaciones, menos con este cambio acelerado donde cada día están pasando cosas diferentes en el mundo, en tendencias donde la cultura ya no es un la tradición es, pero en el segundo se desarrolla, construye, deconstruye, civiliza y desciviliza, pero al final es la sociedad misma.

tercera lección. Convivencia generacional, aunque la diferencia de edad en la película y en este escenario es de solo 10 años, ya que el Papa Francisco tiene 85 y el Papa Emérito Benedicto XVI 85 años. Con 95 años, claramente provienen de dos generaciones conceptuales diferentes, pero la convivencia nos muestra también que la edad no es necesariamente un condicionante para separar dos concepciones del mundo o de la vida más allá de la vejez las concepciones históricas, las del pasado y los del presente, sino que deben vivir juntos por el bien común.

Una parábola en política, no se trata de menospreciar a los que ya no ven el mundo como es, se trata de aceptar que los cambios son y son y que hay que estar dispuesto a entenderlos, a vivir y adaptarse, no a rechazar. Convivir y aceptar capacidades y oportunidades para el beneficio colectivo, sobre todo porque la política, ni los partidos, ni los gobiernos son de nosotros, son de todos, y cuando nos vamos alguien se queda. Los que se quedan son los que gobernarán.

Hasta la proxima vez.

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