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Los socorristas engañaron en las piscinas y en las playas de España: “Es una trata de esclavos en pleno siglo XXI” | Madrid

El ansiado sueño de trabajar de socorrista en España para ahorrar dinero, enviar dinero a la familia de origen e incluso ahorrar parte del sueldo para la crianza de los hijos ha resultado ser una estafa. “Al final no gané nada. Perdí más de 3000 euros y gané 3000 euros. Me engañaron”, cuenta un peruano de 25 años que trabajaba en una piscina de Madrid y quiso denunciar su caso a EL PAÍS con una carpeta repleta de documentos. “Bueno, en el lado emocional… tampoco me siento bien emocionalmente. Tengo muchas inseguridades sobre quién soy. abatido, solo… Tenía grandes esperanzas en este trabajo, pero era una estafa. Tuve tres días libres en todo el verano. Ojalá me devuelvan el dinero”. En la mano derecha lleva un diploma que dice que es socorrista después de hacer un curso en junio. Es falso. “Ni siquiera he hecho ese curso todavía”, dice.

Un reportaje publicado por este periódico el pasado domingo reveló cómo algunas empresas españolas y peruanas están haciendo negocios trayendo a España socorristas de Perú que no saben ni nadar. Los empresarios, tanto en Lima como en Madrid, se aprovechan de la expedición de certificados de socorrista (a veces falsos o innecesarios), cobrando cantidades desorbitadas por los trámites “entre 350 y 800 euros” con los que sus clientes obtienen sus visados ​​para trabajar en España donde quieren que se aprovechen de ellos tan pronto como estén en la piscina. Los socorristas, en su mayoría jóvenes de entre 18 y 30 años, invierten gran parte de sus ahorros en una oportunidad que no es tal. Desde su publicación -y en apenas 48 horas- casi una treintena de personas se han puesto en contacto con este periódico para denunciar fraudes y graves irregularidades en su contratación como socorristas en varias piscinas y playas de España (Ibiza, Santander, León, Madrid, Alicante, Girona, Mallorca ) denunciar …). Son argentinos, españoles y peruanos.

La avalancha de denuncias demuestra que el caso denunciado por El PAÍS no es un caso aislado, sino un modus operandi, más o menos similares, promovidas por distintas empresas para aumentar su rentabilidad. Tampoco ocurre sólo en Madrid, donde hay más de 10.000 piscinas comunitarias: las quejas llegan desde distintos puntos del territorio español. “Es una trata de esclavos en el siglo XXI. Te dicen que cuando descansas, lo devalúan. El ajuste de cuentas es una lotería que pagan ellos, es un fantasma”, denuncia Edgardo Barrionuevo, un socorrista argentino de más de 50 años que lleva años ejerciendo en España. “Nadie nos está pagando el precio del acuerdo”, agregaron varios otros encuestados.

Españoles y extranjeros unen fuerzas para atraer trabajadores a sus países de origen y montar empresas ad hoc Para contratarlos, falsifican documentos oficiales y diplomas para certificar que los trabajadores cumplen con los requisitos. La primera denuncia investigada por EL PAÍS se refería a empresas de Madrid y Lima, pero los correos recibidos esta semana llegan ahora desde Valencia, Baleares, Cantabria, Madrid, Cataluña y denuncian irregularidades en la contratación de peruanos, pero también de argentinos y rumanos. . .

Laura, una peruana de 39 años que ha pedido que no se publique su nombre real, dice que vino a España por primera vez en 2017 para trabajar como socorrista. Dice que hasta el día de hoy, la empresa que reclutó en Lima trae cada verano a cientos de sus compatriotas a Madrid y otras regiones. “Me dieron el título de socorrista sin más porque era amigo de uno de ellos. No tomé un curso”, asegura. La empresa española que la contrató la contrató para trabajar nada más llegar a Madrid, y desde principios de junio hasta mediados de septiembre no se tomó un solo día libre. “Los cuatro meses. Trabajaba de 10 a 21 horas en una piscina del barrio sin parar ni comer”, cuenta. “Comí porque la piscina estaba vacía. Gracias a dios no me paso ningun incidente. Al final de la temporada cobré mi factura. Solo quería volver a mi país”.

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Con coronavirus

Otro peruano dice que este año recibió el título de salvavidas en una escuela de Madrid solo porque era surfista. No asistió al curso a pesar de que lo pagó. Las condiciones laborales, como denuncian otros, podrían mejorar: solo trabajó un día en todo el verano y su sueldo no superaba los 1.180 euros. El hombre asegura que incluso ha trabajado con coronavirus: “Tuve fiebre, me dieron dos días y regresé con la condición de que nadie comunique que soy positivo de Covid. No es el único caso que contrajo coronavirus este el verano. “Me dijeron que no había reemplazo. O se iba o no le pagaban”, denunciaba otro, que trabajaba en una piscina al norte de Madrid. Otros dicen que en Lima hay empresas que dan hasta 200 euros por cada amigo que ganan como cliente y siempre y cuando contacten con estas empresas que traerán socorristas a España como si fuera una oferta de Movistar con fútbol.

Un socorrista argentino de Ibiza, de unos 40 años, cuenta en un correo electrónico que hay casos de socorristas españoles que no saben nadar en algunas -y muy famosas- playas de Ibiza. “Así se presta el servicio en las playas y en condiciones infrahumanas”, dice. Algunos también cuentan a través de mensajes de Twitter que no escatimaron ni un solo día, de mayo a septiembre de este año. “Sí Tomás días libres, los salarios son patéticos”, escribe un testigo. Un peruano dice que estaba tan indignado que después de regresar a Lima denunció su caso: “No ayudó. No has hecho nada”. Otro de sus compatriotas también envió un correo electrónico con una situación similar: “Ojalá nos hicieran caso en Perú. engañan mucho. Me enoja que el título que recibió mi esposo sea incorrecto. Son 200 euros que nos quitaron para criar a nuestra hija”.

La embajada peruana ha instado a las autoridades de su país a iniciar una investigación urgente.

Más casos. Otra peruana denuncia haber pagado a sus reclutadores 700 euros por un título de socorrista y trámites para ser descontinuado en España esta temporada. Un grupo de unas 25 personas, dice, se quedó en el suelo. El viaje nunca se llevó a cabo, supuestamente porque España les negó los permisos. Sin embargo, no vieron una sola hoja de papel para probar este rechazo. El dinero nunca fue devuelto.

Javier, un español afincado en Madrid, era hace años socorrista en su propia comunidad de vecinos de la capital porque conocía al jefe de la empresa sin haber hecho ningún examen. Y sin contrato. Eso fue hace 20 años.

Estos son solo algunos de los casos de víctimas, pero varios empresarios del sector también se han puesto en contacto con este periódico para denunciar la “competencia desleal” de quienes no se apegan a una norma. También hablan de falsificación de títulos, socorristas sin contrato, en situación irregular y la inercia de varias administraciones mirando para otro lado.

El descontrol es absoluto. En Madrid ya no hay registros de los socorristas, los controles son inadecuados y la picaresca está bien ensayada desde hace años. Las quejas dentro del sector -de trabajadores y empresarios- son constantes, pero pasan desapercibidas aun cuando denuncian. La docena de fuentes consultadas cree que no es raro encontrar socorristas en piscinas de Madrid y el resto de España que no saben nadar. La federación española Socorrismo y Salvamento confirma que esto ocurre desde hace al menos 10 años. “No hay ningún tipo de control”, explica su portavoz.

¿Conoces casos de irregularidades de socorristas en España? contactar a los periodistas [email protected] o [email protected] o envíales un mensaje en Twitter a continuación @loloviejo o @MMartinD

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