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Love Death & Robots (T.3), Resumen de la serie de Netflix (2022)

Lo viejo y lo nuevo. El titulo de “Amor, muerte y robots” siempre me recuerda al libro de mario benedetti “Amor, Mujer y Vida”, uno de los primeros que compré de adolescente sin saber de estas tres cosas. Del amor no se nada aun, y de la muerte y los robots solo se que tampoco me gustan, ni se cual de los dos me gusta menos.

El naming, el título de la serie, tiene algo de cuento, de la historia de la humanidad en veinte personajes. La compresión de la historia, la relación de la narración con lo inevitable, es una constante en una serie brillante que se esfuerza por dibujar constantes a lo largo de sus episodios. En todo caso, este amor y esta muerte parecen etapas primitivas en nuestra relación con las máquinas, con lo sobrenatural -literalmente- antes de que nos conquisten por completo.

¿Completamente? ¡no! Un grupo de personas resiste las presiones de lo sobrenatural. En estos momentos, la serie encuentra lugares de luz, grietas de esperanza, un futuro posible para nosotros cuando todo parece terminar.

En esta tercera temporada de “Amor, muerte y robots” (La serie consta de capítulos individuales de unos diez o quince minutos, que son independientes entre sí y cada vez desarrollados por un equipo de animación diferente) Merece la pena centrarse en dos joyas audiovisuales, precisamente donde la noción de robot es más ambigua. se equipara con lo que no es humano. Lo viejo y lo nuevo otra vez.

El episodio titulado “Mal Viaje”, Dirigida por un “joven aspirante a aspirante” llamado David Fincher, también uno de los productores de la serie, nos suben a un barco en medio de la noche, un poco más de un día después del aterrizaje, en un tiempo de fantasía que imita el pasado. Te lo juro, fue en el siglo XIX, pero donde vive la magia. Este ejercicio de animación de vanguardia y narración clásica es una poderosa historia sobre el coraje y la condición humana. Una parte integral de la pequeña pantalla de los últimos tiempos.

El otro descubrimiento es el de la estrella consagrada Alberto Mielgo, que ya ha dirigido “El testigo”, en la primera temporada. El español, recientemente ganador del Oscar al Mejor Cortometraje de Animación, escribe y dirige esta maravilla visual, un prodigio técnico y el sueño húmedo de todos los que jugando a videojuegos deseábamos que la animación narrativa durara para siempre. encendido y permitir ir de control. Junto al sentido del movimiento, el amor por el cine y la poesía bien entendida, nos regala uno de los momentos audiovisuales del año. El hombre termina tan impresionado con la sensación de “jíbaro” que, sea su interpretación social (en clave poscolonial) o personal, la sensación de haber visto algo grande es imborrable.

“Querida muerte y robots” mantiene el buen tono que caracteriza a esta nueva temporada recién estrenada, confirmando las buenas series de Netflix de los últimos meses y presentándonos lo de siempre y lo nuevo en el gremio y quizás en la humanidad.

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