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Más cine de calidad, menos circo

Tras dos intensas semanas de festivales, Cannes despide su 75 edición con la sensación de haber llevado a lo más alto el prestigioso evento al estilo Tom Cruise Top Gun: Inconformista , la esperada secuela de la mítica película de Tony Scott que se proyectó la semana pasada cuando la superestrella de Hollywood acaparaba el flash y sorpresivamente recibió una Palma de Oro en la proyección de gala. Pero la celebración de tan notable acto no dejó tan grato sabor de boca a la numerosa prensa: colas a pleno sol, caos a la hora de reservar las entradas…

Este año marcó el verdadero regreso a la normalidad sin máscaras en la habitación, a pesar de su recomendación, o pruebas de antígenos cada 48 horas, como lo ordena la extraña edición de julio de 2021. El cine de autor de veteranos como Cronenberg o los hermanos Dardenne y hubo presencia española (anunciada casi en el último momento) con Rodrigo Sorogoyen, Albert Serra, Elena López Riera, Anna Fernández de Paco y Estíbaliz Urresola, repartidos entre las distintas secciones de el festival Rossy de Palma acudió a la Cámara de Oro como presidenta del Jurado y Javier Bardem se embolsó la audiencia fecha para hablar de su trabajo.


Tom Cruise saluda al público a su llegada al Festival de Cine de Cannes

CLEMENS BILAN / EFE

Y fiel a la tradición, hubo una explosión de glamour en la alfombra roja. Casi todos los días aparecía una estrella invitada sorpresa: Sharon Stone, Julianne Moore, Julia Roberts, Andie McDowell y Helen Mirren improvisaban juntas un divertido baile… Medio Hollywood se reunía en el World Cinema Showcase para un aniversario especial bombardeado por una fauna constante de personas influyentes invitados gracias a que la red social de videos cortos TikTok actuó como patrocinador oficial. “Anteriormente, Cannes era un encuentro cultural significativo que promocionaba películas y actores. Hoy el circo es el influencer”, se quejó un estudiante en Twitter. Y no es sin razón.


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La Croisette fue un ir y venir constante de selfies y mujeres con vestidos y tacones imposibles que adquirieron un protagonismo sin precedentes. Un fiel reflejo de que los tiempos están cambiando y no precisamente para bien. El concepto de festival de élite promovido por Thierry Frémaux, la banda de un solo hombre que dirige todo el espectáculo y se enorgullece de mostrar las mejores películas nuevas del mundo por primera vez, choca con la resistencia a una más como una necesaria reinvención del formato.

“Cannes fue un evento cultural que tenía sentido. Hoy el circo es el influencer”, se queja un estudiante

Netflix sigue de cara al muro si la exhibición en los cines no lo garantiza y el cupo de mujeres en la parte oficial de la competición sigue siendo ridículo. Por no hablar de la falta de diversidad racial o la prácticamente nula presencia de nuevas voces en la categoría de reinas, dominada por viejas conocidas del festival cuyos trabajos no fueron dignos de ocasiones anteriores. Incluso Albert Serra admitió que lo dejaron “un poco frío”. Y con nuevas películas de mujeres cineastas como Claire Denis y Kelly Reichardt, la decepción ha sido absoluta.

Cannes no puede ni debe quedarse anclado en el pasado. Tampoco puede sucumbir a esta oleada de esclavos móviles que abrazan la excentricidad como bandera. El lema debe estar siempre al servicio de un cine que impacte, innove, se atreva y se mueva en ese vínculo que combina la obra de autor con el espectáculo de un éxito. éxitos de taquilla . “El futuro está abierto para el cine”, dijo Frémaux al inicio del festival.

(FromL) El director del Festival de Cannes Thierry Fremaux, el director francés y miembro del jurado de la selección oficial Ladj Ly, el actor francés y presidente del jurado de la 75ª edición del Festival de Cannes Vincent Lindon y el director de cine estadounidense Jeff Nichols saludan desde un balcón el Grand Hyatt Cannes Hotel Martinez en la víspera de la ceremonia de apertura de la 75ª edición del Festival de Cine de Cannes en Cannes, sur de Francia, el 16 de mayo de 2022. (Foto de CHRISTOPHE SIMON / AFP)

El delegado general de la competición, Thierry Frémaux, saluda desde el balcón del Hotel Martinez junto al cineasta Ladj Ly, el actor y presidente del jurado Vincent Lindon y el director estadounidense Jeff Nichols

AFP

Como parte de esta mirada amplia a un momento tan complejo para el teatro tras el azote de la pandemia, el foro para reflexionar sobre el futuro del séptimo arte, presidido por Guillermo de Toro, abogó por reivindicar la libertad de creación como parte de este proceso. “No es la muerte del cine, es una transformación, un cambio, una resurrección, pero no el final”, dijo el cineasta mexicano, quien dirigió su versión de pinocho en Netflix, un proyecto que le llevó 15 años completar.

“Cada generación cree que después de eso viene el diluvio, pero el mundo sigue a pesar de tu dolor”. En el Templo de la Defensa de los Cines, Del Toro argumentó: “Cada vez que le cerramos la puerta a algo que perdemos, la próxima gran película puede salir de una tarima, ¿no la veremos? Negarse esa oportunidad en lugares que son templos del arte es un poco loco”.

Guillermo del Toro: “La próxima gran película puede salir de una plataforma, ¿no la veremos?”

Actualmente, otro templo del arte como Venecia no pierde terreno y quiere eclipsar a Cannes recibiendo con los brazos abiertos las producciones de Netflix dirigidas por Alejandro González Iñárritu, Noah Baumbach o el mismo Del Toro. Con este panorama toca ver qué propone a partir de julio la nueva presidenta del festival francés, la alemana Iris Knobloch, que lleva 15 años al frente de Warner Bros Francia y con ganas de “escribir un nuevo capítulo en el ante los nuevos retos que nos esperan”. No son pocos.

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