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Oaxaca está en crisis: no hay dónde tirar toneladas de basura

Foto de portada: Recicladores en el relleno sanitario de San Lorenzo Cacaotepec trabajan para separar los residuos de los materiales que aún pueden ser utilizados. Foto: Santiago Navarro F.

Un adolescente camina tranquilamente mientras patea una lata vacía, que por su apariencia y color pertenece a una conocida marca de refrescos en México. Este plástico puede derramarse de uno de los basureros instalados en las principales calles de Oaxaca, una ciudad del sur de este país que se ha convertido en un referente de los principales atractivos turísticos y que genera diariamente decenas de toneladas de residuos, de los que nadie se pregunta. donde están terminará.

De acuerdo con la Secretaría de Servicios Municipales de Oaxaca de Juárez, solo en el mes de julio, fecha en la que se llevó a cabo la Guelaguetza 2022, una de las fiestas más importantes de esta entidad que atrajo a miles de turistas, dejó más de 800 toneladas de basura . El titular de este organismo, Ferdinando Rosado Duarte, advirtió que a raíz de esta situación se superó en un 25% la capacidad de transporte de residuos.

Vecinos del municipio de Santa Lucía del Camino protestaron contra el mal manejo de la basura durante la fiesta de la Guelaguetza

Esta basura tiene como destino el llamado “relleno sanitario” en la comunidad de Villa de Zaachila, a menos de 40 minutos de la capital oaxaqueña, que lleva más de una década al límite de su capacidad. “Sabemos en detalle que desde la administración de Ulises Ruiz Ortiz (exgobernador de Oaxaca) en 2006, el vertedero había llegado a la vida útil del vertedero”, dijo Artemio Martínez, quien representó a la colonia El Manantial asentada en la zona baja de Oaxaca. , donde se concentra la basura.

Cuando el Sr. Martínez se refiere a la vida útil de este vertedero, se refiere principalmente a la geomembrana o celda de contención que retiene los lixiviados de los residuos municipales. “No solo sabemos que ha llegado a su límite, lo vivimos. Como no tenemos agua potable, cavamos pozos para obtener agua que satisfaga nuestras necesidades. Pero el lixiviado se metió en el agua que tomamos de estas fuentes”, añade el vecino del vertedero, que ha denunciado ante las autoridades correspondientes.

Incluso, la organización sin fines de lucro denominada Kanda International Solidarity (Sikanda), que ha tratado de promover un sistema de reciclaje inclusivo en esta zona, evalúa que el nombre del denominado “relleno sanitario” es solo en teoría, que en realidad es “ un vertedero a cielo abierto Sencillamente porque no cuenta con la infraestructura ni el personal adecuado para hacer frente a estos residuos.”

Martínez agrega que el lixiviado “corre como un río por nuestro barrio en época de lluvias. Añádanse a esto las enfermedades y las represalias contra quienes hemos denunciado la contaminación y la corrupción. Nadie quiere ser responsable de su basura”.

una oferta especial

Unas 26 comunidades metropolitanas tiran sus residuos en el relleno sanitario de Zaachila. Tres de ellos son los que sustentan la cantidad diaria de residuos urbanos generados: los Municipios de la Ciudad de Oaxaca, Santa Lucía del Camino y Santa Cruz Xoxocotlán.

Edgar Sereno Cruz, miembro de Sikanda, sostiene que “lo ideal sería que cada comunidad se hiciera cargo de su basura. Así lo dice la ley en relación a las corporaciones municipales son los municipios; Los desechos peligrosos son una responsabilidad compartida de los gobiernos locales y estatales; El gobierno federal es responsable de los desechos peligrosos.

Sereno Cruz, coordinador del proyecto Reciclaje Inclusivo en Oaxaca, advierte que con los tres tipos de residuos no hay infraestructura ni lugares adecuados para tratar la basura que generan estas comunidades, por lo que termina en vertederos a cielo abierto. como el de Zaachila.

A esto se suma una red privada de recolectores que conducen camionetas por diferentes puntos de la ciudad para recoger la basura por una tarifa, que finalmente termina en el mismo vertedero de Zaachila.

Este miércoles (3) los recolectores se manifestaron en la ciudad de Oaxaca, bloquearon el tránsito en varias avenidas y tiraron basura en la Plaza de la Danza y el Palacio Municipal en señal de protesta. Su demanda es que se les permita arrojar la basura que recolectan en este vertedero.

Recolectores privados tiraron basura en el centro de la capital oaxaqueña en protesta por que las autoridades no les permitan tirar la basura en el vertedero de Zaachila

Según el alcalde Francisco Martínez Nery, la prohibición del acceso de vehículos particulares al relleno sanitario “no es una decisión del gobierno de la ciudad de Oaxaca de Juárez”, sino una determinación de los vecinos de Villa de Zaachila, quienes estarían planeando cerrar el relleno debido a los impactos ambientales y de salud.

El señor Artemio Martínez lamenta que a pesar de que no ha habido reuniones entre el Municipio de la Ciudad de Oaxaca de Juárez, del cual depende el relleno sanitario de Zaachila, y los Municipios que botan su basura en este lugar, no se ha establecido una solución radical , “en todo lo contrario se crea una mafia que culpabiliza a los que vienen a tirar su basura. Cualquiera que pague tiene acceso. Esto sin tomar en cuenta que este lugar ya no es apto para soportar más basura.

Martínez ataca, afirmando que “hay un trato especial para algunas personas o comunidades. Durante las celebraciones de la Guelaguetza se acordó que no se aceptaría basura de las 26 comunidades que normalmente vienen a dejar su basura. Pero si recibía la basura de la comunidad de Oaxaca y se generaban cientos de toneladas en las fiestas”.

En el caso del relleno sanitario de Zaachila, la celda de confinamiento ha excedido su límite. “Lo único que hacen es una máquina que acorrala la basura en forma de montañas, genera contaminación del aire y lixiviados descontrolados”, agrega el miembro de Sikanda.

El modelo dominante

Es muy sencillo, casi todo el mundo en Oaxaca sabe cómo funciona el modelo. Pasa un camión y todos tiran la basura mezclada, que termina en las montañas a cielo abierto. “Como tal, hay unos 23 rellenos sanitarios. Pero no todos corresponden a su funcionamiento, son pocos”, explica Sereno.

El formador de la organización Sikanda lamenta que los vertederos existentes de los 570 municipios del estado de Oaxaca no cubren ni el 1% del tratamiento de residuos de esta unidad. “Hay experiencia moderada en Huajuapan; San Lorenzo Cacaotepec; San Sebastián Tutla; el tul Mitla, el resto son basureros a cielo abierto. Entonces hay una crisis de basura porque sistemáticamente no tienen un plan de manejo ni personal capacitado”, dice Sereno.

En tanto, el Alcalde del Ayuntamiento de Oaxaca anunció que ya se tienen planes para la adecuación de un nuevo terreno de 10 hectáreas en el que se construirá una compactadora, a través de la cual se aprovecharán materiales para los hornos de la Fábricas de cemento Cruz Azul y Cemex. En este momento buscan desesperadamente un lugar para almacenar las cientos de toneladas de basura que se acumulan todos los días. Algunas de las sugerencias son la Central de Abastos y una antigua comisaría que permanece sin declarar.

recolectores en el olvido

La recolección de basura en Oaxaca carga sistemáticamente a los tres niveles de gobierno ya los propios ciudadanos que generan la basura. La lógica es que todo es descartable y la responsabilidad del tratamiento recae en un tercero que no existe. Aunque en los vertederos a cielo abierto hay gente que trata de clasificar y rescatar lo que se usa para reciclar, los peyorativamente llamados carroñeros.

Sereno advierte que hay gente que piensa que los vertederos existen porque hay carroñeros: “La realidad es que esta gente trabaja en condiciones infrahumanas, sin derechos ni seguridad laboral, están en el olvido. Debe quedar claro que ellos no son los responsables de la creación de basura, pero están ayudando tratando de salvar algo mínimo de esa basura, como aluminio, vidrio, cartón, entre otros”.

Recicladores del vertedero San Lorenzo Cacaotepec trabajan para separar los residuos de los materiales que aún pueden ser aprovechados. Fotos: Santiago Navarro F.

Las malas condiciones de vida no solo se transmiten a los llamados carroñeros, “sino también a las colonias vecinas, que padecen enfermedades como gastrointestinales, cutáneas y oculares. Las enfermedades pueden propagarse muy fácilmente en estos lugares”, agrega el entrenador de Sikanda.

una experiencia inspiradora

En el contexto de la crisis de la basura que vive Oaxaca, no parece haber una opción a corto plazo, aunque hay otra experiencia a menos de 30 minutos de la capital. No es un relleno sanitario en primer lugar, ya que los trabajadores aquí enfatizan que es un “relleno sanitario” y que ellos no son basureros sino “recicladores”.

Estas personas, entre ellas mujeres y personas no binarias, que integran la cuadrilla de recolectores de basura, cuentan con equipos como guantes, botas, overoles y reciben capacitación permanente. También tienen un salario seguro, vacaciones y atención médica. Se ven felices.

Esta experiencia se desarrolla en el municipio de San Lorenzo Cacaotepec. “Esto solo es posible gracias a los usos y costumbres de esta comunidad. Esta responsabilidad se le dio a la asamblea municipal y no solo a las autoridades. Aquí hay una visión comunitaria”, comparte Sikanda.

Todo se valoriza y clasifica en este vertedero y la mayor parte de los residuos orgánicos se destinan a la fabricación de abonos y a una granja avícola, otro proyecto fruto de esta obra. “Este vertedero inició un proyecto de otros 11 vertederos y solo sobrevive este. Había proyectado una vida útil de 5 a 6 años y es casi el doble. Si se sigue este modelo, la celda de inclusión puede durar hasta otros 3 años”, agrega Sereno, coordinador del Proyecto de Reciclaje Inclusivo en Oaxaca, donde asesora al equipo del relleno sanitario.

Este municipio genera diariamente entre 3 y 3.5 toneladas de basura para una población de 8,000 personas y “se recupera entre 5% y 7% de los materiales reciclables, que es alto para México. Los residuos orgánicos se tratan, no al 100%, sino alrededor del 30%, porque los residuos orgánicos no se pueden recuperar si están contaminados o podridos. Por eso, es importante separarse de casa”, añade la integrante de Sikanda.

Pedro Cándido Díaz, gerente y trabajador del vertedero, asegura que las condiciones de trabajo y el hecho de que sea un proyecto comunitario “permiten tratar los residuos no solo como un compromiso con la comunidad, sino también con el planeta y la aceptación de la humanidad”. .

Marisol Mendosa, también trabajadora del vertedero municipal, ha vivido como mujer lo difícil que es trabajar con residuos, pero “me siento cómoda y me gusta”, y añade que “los ciudadanos tienen que tener cuidado con sus residuos para clasificarlos. Porque los materiales no se pueden reciclar si están contaminados con otras sustancias”.

Este proyecto resultó en la producción de hortalizas, plantas medicinales y vermicomposta. En sí mismo no parece un vertedero ya que hay más vida que materia inanimada. “Puedes hacer maravillas con los desechos orgánicos. Para reciclarlo, lo recolectamos directamente de las fruterías en el mercado y así las gallinas consumen comida limpia y así se producen huevos orgánicos”, dice Lorenzo Galván Juárez, trabajador del relleno sanitario a cargo del cuidado de las gallinas.

“Realmente podemos vivir mejor, pero tenemos que cambiar nuestra mentalidad de que todo es desechable. Hay que concienciar de que nuestro planeta no es desechable porque no hay otro”, concluye Lorenzo.

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