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Quién ganará el Mundial: Jorge Barraza da sus candidatos – Fútbol Internacional – Deporte

Ya se pueden sentir los ruidos de las bolas. Quedan sólo 56 días para levantar el telón de la Copa del Mundo, que despierta la mayor curiosidad por el exotismo de su escenario, la magnificencia de las obras anunciadas, las tradiciones árabes que la rodean y porque -por primera vez- no se jugará en un calendario europeo, es decir, a mitad de año, entre el final y el comienzo de una temporada en las grandes ligas del Viejo Mundo. Eso les molesta, por supuesto (ellos inventaron este juego y lo han dominado durante un siglo y medio), pero quizás le dé al torneo una gloria futbolística sobresaliente.

El calor agobiante en Qatar en junio y julio, superior a los 40 grados, obligó a aplazar las fechas y determinó un Mundial casi navideño (finaliza el 18 de diciembre). Los futbolistas llegan frescos a los tres meses y medio del inicio del curso 2022-2023. La excusa para el bajo rendimiento en todas las copas anteriores siempre ha sido que toca enfrentarse a la máxima competición tras campañas agotadoras de 50 o incluso 60 partidos. En otras palabras, ahora no hay lugar para el famoso eslogan: “Vienes a la Copa del Mundo derretido”.

Y si hay frescura física, promete buen juego. Además, las temperaturas en el pequeño emirato oscilan entre los 26 y los 30 grados entre noviembre y diciembre, pero los estadios se refrescan, por lo que los jugadores se sienten cómodos entre los 23 y los 24. Uruguay 1930, Chile ’62 y Argentina ’78 se jugaron en pleno invierno austral; En USA en 1994, el partido inaugural entre Alemania y Bolivia en Chicago midió 55 grados en la cancha (estuvimos allí). Y en todas las ediciones celebradas en Europa, el calor era vergonzoso. Ni hablar de México ’86. A pesar de toda la desconfianza que despierta Qatar en Occidente, esto no parece encajar con el clima. Así que podemos ver fútbol de alta intensidad como lo hemos visto últimamente.

El peso para ganar el campeonato mundial

Ganar una Copa del Mundo es el mayor reconocimiento posible para jugadores y entrenadores. Ningún otro logro trae tanto prestigio. Aunque tenga ochenta años, alguien que levanta la copa artística es presentado como “fulano de tal, campeón del mundo”. Es un título de nobleza social y gloria eterna. Es el Himalaya deportivo, la parte superior del embudo, en el que entran los 211 enclaves de países-estados miembros de la FIFA (las Naciones Unidas incluyen 193). Los Juegos Olímpicos se componen de 33 deportes, pero todavía no llega al 50% del impacto de la Copa del Mundo.

Pero los Mundiales de fútbol nunca son muy atractivos. Mucha gente los idealiza, ponen el listón muy alto en cuanto al producto. Piensa que debe ser un gran espectáculo ya que están presentes los mejores futbolistas y las mejores selecciones del momento. No es tan. Son la máxima caja de resonancia, no la mejor expresión futbolística (ha habido muchas francamente feas). Hay una lógica: se juntan 23 jugadores de diferentes clubes y países, con un entrenador que no tienen en sus equipos todos los días, con un sistema diferente, una personalidad diferente, una forma de trabajar diferente. Y debido a que los equipos nacionales no tienen los mismos tiempos de ensayo que los clubes, rara vez logran la armonía de los equipos que permiten que los jugadores entrenen juntos durante todo el año. Armonía es armonía, reunión, comprensión, cerrar los ojos y saber que hay un compañero tal que el otro va a morder, que va a encontrar el medio… Es difícil de conseguir en veinte días de entrenamiento y unos cuantos partidos.

Por eso, el técnico que consiga combinar una defensa segura y un ataque oportuno, además de una buena yuxtaposición, ya le ha abierto las puertas a la final. La historia está llena de verdaderos campeones: Italia 2006, Francia 2018, Brasil 1994, Alemania 1990… ¡Argentina fue casi campeona del mundo en 1990, un equipo que marcó 5 goles en 7 partidos…!

maestro francés

El fuerte aguacero en Moscú puso eufóricos a los franceses en la celebración del título.

Foto:

Moritz Moreno. TIEMPO

Este cronista estuvo presente en diez campeonatos mundiales; y vio un total de 14 desde la infancia. Excepto por el 1970 y quizás el 2014, no hubo brillantez en ninguno de ellos. La final de 1974 enfrentó a las dos superpotencias del momento, la revolucionaria Holanda de Cruyff, Neeskens, Rep, Krol, Van Hanegem, Rensenbrink y la sólida Alemania de Beckenbauer, Müller, Breitner, Overath, Holzenbein, Hoeneß, Bonhoff… Alemania ganó 2-1. Fue una final emocionante, sí, pero tosca, gris, que ni los goles compensaron, dos penaltis y uno que Müller se inventó de la nada. Menotti siempre ha sido un estandarte del fútbol ofensivo y exquisito. Su Argentina de 1978 pudo haber comenzado la copa con esa intención, pero nunca se concretó; Al final lució bien y conquistó el título a fuerza de valentía. Hay muchos ejemplos de campeones que carecieron de brillantez. Italia 2006 definitivamente es menos que un recuerdo, una estadística. ¿España brilló en 2010…? Marcó 8 goles en 7 partidos. Paraguay casi lo logra… Ganaron las cuatro eliminatorias 1-0 y sudaron tinta. ¿Cuántos campeones mundiales y campeones brillantes…?

El análisis previo de Qatar 2022 nos hace dos preguntas: ¿Cómo no iba a ser campeón Brasil…? ¿Qué catástrofe iba a ocurrir…? Lo tiene todo, la tradición ganadora, el entrenador adecuado (Tite), la vocación ofensiva, el rendimiento y un puñado de cracks formidables: Neymar, Richarlison, Vinicius, Rodrygo, Antony, Raphinha, Everton Ribeiro, Pedro (el goleador muy bueno de la Libertadores), Paquetá, Casemiro, Fred, Marquinhos, Militão (un central con una determinación y un rendimiento físico excepcionales), Alisson… Tite no sabe a quién eliminar. Abundancia total, más de 2018. Allí, en una curva del camino, encontró una trampa llamada Bélgica. Pero, ¿quién toca el timbre ahora…?

Brasil vs Ghana

Brasil es un serio contendiente para ganar la Copa del Mundo. Ese día la FIFA venció a Ghana.

Foto:

Christophe Petit Tesson. ef

Si ambos ganan sus grupos y avanzan a los octavos de final y cuartos de final, Brasil y Argentina podrían enfrentarse en semifinales. Sería una colisión de planetas. Argentina debería jugarla como en la final de la Copa América, hierros cortos, con las antenas a mil. Y con mucha inspiración. Aun así, sería difícil para él vencerlo. El equipo de Scaloni es agudo, han interiorizado el guión, tienen actores soberbios, una moral estratosférica y un Messi en un estado celestial, cerebral, en modo oráculo. Es otro candidato. Y entonces…? Francia se ve muy fuerte, tiene mucho talento, como Brasil tiene un entrenador -Deschamps- que no regala ni un chicle usado y además siempre juega la carta del valiente: Mbappé, un tsunami.

Luego veremos qué puede decir Alemania, que siempre puede juntar once buenos (y son alemanes, de notable solvencia), la salvaje y atractiva España de Luis Enrique, que te puede atacar con siete; Bélgica, capaz de cualquier hazaña por sus nombres, y Holanda, campeones de buen fútbol y con individualidades muy meditadas.

¿Una apuesta loca, muy loca…?: Dinamarca. Aquí para traerle algunas monedas. Y la sospecha que es casi segura: Veremos un buen Mundial.

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