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Sufrir por amor es algo malo

Me sorprendo buscando en las redes durante las últimas horas el estado de salud de Tamara Falcó. ¿En qué momento mi vida tomó esta trágica deriva? ¿Cuándo dejó de ser la enemiga la hija de Preysler para convertirse en un ejemplo de fortaleza y serenidad para el vulgo? Ay, Roisinho, ¿quién te vio y quién te ve? Porque Falcó encarna todo lo que detesto: pijerio, aristocracia, fama inmerecida desde su cuna de oro… Pero su decepción amorosa a los pocos días de anunciar a bombo y platillo su compromiso con Iñigo Onieva, un caballero en el que todavía no puedo ubicarlo. espacio hasta hace una semana, cuando acaparaba todas las portadas- parece haberse convertido en la noticia del mes y casi del año en España, un país cuyo tipo de sangre predominante es la salsa rosa que nos echamos a chorro a diario en las venas.

Pues a este Onieva le pego con otro. Pero Tamara ya estaba preparada. Resulta que Falcó estaba entrenado para la ocasión. Su madre, Ferrero de la mano, la entrenó como un sensei para salir ilesa de los amores que pudieran salpicarla. Eso de “la pelota no se mancha” que diría Maradona, siendo la pelota el estatus asumido de la celebridad. A la hija, cuyo mayor desafío en 40 años ha sido freír un huevo -y hasta para eso tuvo maestros con estrellas Michelin-, le entregaron un manual de estilo sobre cuándo y cómo proceder cuando el amor le dio tal contratiempo. Y por supuesto tuvo la mejor maestra, porque Isabel Preysler, la Miyagi de la prensa rosa, sabe mucho sobre el único amor verdadero. Por eso tuvo varios.

Con esta hoja de ruta, Tamara se presenta ante los medios y el público en general por lo que es: la víctima, la traicionada, la traicionada, la que es capaz de actuar con despecho, decide mantenerse más digna que nunca y en aparecer en ‘El Hormiguero’ o en ‘¡Hola!’ como campeón de todos los astados, que no somos pocos, y como el iluminado de Dios, el ciego que ahora ve, cuyo plan no fue transmitido por una zarza ardiente, sino por el último Burning Man, que para un ultracatólico como usted es de la misma manera. “#JeSuisTamara” y la última oleada de “Me Too” transfigurada en la Marquesa de Griñón.

Mi pregunta es: quien la puso en el trono como Reina de los Corazones Rotos? Título que por derecho pertenece a Chenoa y su chándal. Esta sí que es una mujer íntegra, y eso fue dar un paso al frente. Ahora incluso las sorpresas no sorprenden. Para anunciar una ruptura, emiten un comunicado en Instagram, con su rigurosa cuenta regresiva advirtiendo que “pasarán cositas”. Risto Mejide y Laura Escanes han dibujado tantos ríos de tinta como Tamara Falcó, pero el interés que me despiertan todos es mínimo. El ama de casa insaciable que hay en mí quiere saber, pero la callo con un simple “¿por qué?” Cuando nos cuentan lo que pasó en una canción, como lo hizo Shakira, o ante un notario, como aquel memorable “cese temporal de la convivencia” de la infanta Elena y Marichalar -que, por cierto, irónicamente se descubrió siendo la buena chico años después, o al menos malo.

Esta es otra forma en la que se diferencian de nosotros los mortales. Parece que hasta el sufrimiento está reservado a la plebe, que no puede tomarse un solo día libre para sanar las desilusiones. No importa cuántos años terminen en la basura compartidos con otra persona que resulta que no te amaba tanto como pensabas, o que te amaba a ti pero también amaba a otra persona o dos o amaba a varias. Pero incluso con la papa en pedazos, tienes que volver a unir los pedazos con cinta adhesiva o superpegamento y levantarte a trabajar todas las mañanas para llenar el refrigerador o pagar la manutención de los hijos. O acabar con el TFG porque estás muy cerca de la meta, aunque el camino que creías seguir se ha torcido. O preparando las contradicciones porque se acercan los exámenes a pesar de que tu mente ha eliminado la capacidad de retener datos porque todo te recuerda a esa persona.

Sufrir por amor es poca cosa, aunque el engaño sea el mismo para todos. Estoy seguro de que la pena y la decepción son más compatibles en una piscina en las Bahamas que en un estudio convertido en un apartamento con cocina, sala y dormitorio en uno, una habitación que se ralentiza un nanosegundo en el metaverso pasa que en un Ferrari. Por eso alimentan el ruido, los titulares, las portadas y las poses, porque la cuenta corriente de Tamara nunca ha dejado de crecer. Porque el amor también forma parte del famoso negocio, como lo es inevitablemente la aventura, lo más lucrativa posible. Ricos y pobres, todos objetivos de Cupido, pero solo los primeros pueden pagar el psicólogo, el abogado o la llamada Sálvame. Pero no lo olvidemos: todos somos hijos secretos del Butanero hasta que se demuestre lo contrario. Incluso Falco.

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